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lunes, 15 de septiembre de 2014

La exposición prenatal al alcohol, vinculada a obesidad durante la adolescencia

Un estudio que ha analizado el índice de masa corporal (IMC) en una amplia muestra clínica de niños con trastornos del espectro alcohólico fetal (TEAF) ha detectado que las tasas de sobrepeso u obesidad son elevadas en los niños con síndrome de alcoholismo fetal parcial (pFAS, por sus siglas en inglés). Los resultados del trabajo se publican en Alcoholism: Clinical & Experimental Research .

Los trastornos del espectro alcohólico fetal se refieren a una amplia gama de discapacidades que incluyen individuos con deficiencias neurocognitivas, así como irregularidades de crecimiento que oscilan entre deficiente y normal. Sin embargo, se sabe muy poco acerca de la prevalencia del exceso de peso y la obesidad como componentes de TEAF en el largo plazo.

"La deficiencia de crecimiento es una característica definitoria de TEAF y, normalmente, los bebés y los niños con TEAF tienen baja estatura y bajo peso", explica uno de los autores de esta investigación, Jeffrey R. Wozniak, profesor asociado de Psiquiatría de la Universidad de Minnesota, en Estados Unidos.

"Los individuos con pFAS, la forma más severa de la condición, por lo general, siguen mostrando deficiencia de crecimiento en la edad adulta. Sin embargo, varios investigadores han oído constantemente de familias en las que el aumento de peso es un problema en la adolescencia y la edad adulta de algunos pacientes. Pensamos que era importante examinar más esta cuestión", añade este experto.

"Debido a que la falta de peso es parte de los criterios diagnósticos de pFAS y aunque las consecuencias neurológicas pueden ser muy profundas, se ha prestado poca atención a la posibilidad de que la exposición prenatal al alcohol (PAE, por sus siglas en inglés) también podría afectar al peso corporal en la edad adulta", añade Susan Smith, profesora de Ciencias de la Nutrición en la Universidad de Wisconsin-Madison. "Ha habido observaciones anecdóticas y varias pistas e indicios de que esto puede ser un problema, pero no hay datos reales", lamenta.

Wozniak y sus colegas examinaron a 617 niños (257 varones y 360 mujeres), de edades entre 2 y 19 años, que habían sido evaluados clínicamente para TEAF entre abril de 2005 y abril de 2013: 446 con un diagnóstico TEAF-FAS (n = 64), pFAS (n = 166) y desórdenes neurológicos relacionados con el alcohol (n = 216), así como 171 sin diagnóstico de TEAF. La prevalencia de sobrepeso/obesidad utilizando la medida del índice de masa corporal se comparó con la prevalencia nacional y estatal y también se examinó en relación con el diagnóstico de TEAF, el sexo y la edad.

Además, se analizaron datos sobre la ingesta dietética en una submuestra de jóvenes (n = 42). "Hemos encontrado que el sobrepeso y la obesidad no eran necesariamente un problema universal en aquellos individuos expuestos prenatalmente al alcohol --detalla Wozniak-, pero sí eran características específicas de pacientes que estaban asociadas con un aumento de las tasas. Específicamente, se encontró que aquellos con pFAS tenían un riesgo particularmente alto de obesidad y sobrepeso durante la adolescencia. También vimos que las mujeres presentaban mayor riesgo de obesidad/sobrepeso que los varones durante la adolescencia".

http://onlinelibrary.wiley.com/doi/10.1111/acer.12516/abstract

lunes, 19 de enero de 2009

Una nueva técnica permite estimar la prevalencia real del consumo de drogas durante el embarazo


Investigadores del Grupo de Investigación en Infancia y Entorno del Instituto Municipal de Investigación Médica (IMIM) del Hospital del Mar de Barcelona han utilizado una nueva técnica que permite estimar la prevalencia real del consumo de drogas durante el embarazo.
Fuente: ecodiario.eleconomista.es - Europa Press



El proyecto, cuyos resultados se publican en la revista "Anales de Pediatría" de este mes", utilizó el primer excremento de los recién nacidos para determinar si la madre consumió drogas en los últimos dos trimestres de la gestación.
Hasta el momento se habían utilizado muestras de orina para determinar el consumo de drogas, método que a pesar de ser fiable, solo refleja la exposición o consumo durante últimos cuatro días previos al análisis.
El objetivo de este proyecto ha sido estimar la prevalencia del consumo de drogas de las mujeres embarazadas y los efectos de la exposición crónica a drogas en el feto y en el neonato mediante el análisis del primer excremento del bebé, una entrevista materna estructurada y la observación clínica del recién nacido --peso, talla, perímetro craneal, índice ponderal, ratio cerebro-cuerpo y otros signos clínicos--.
Según Óscar García, primer firmante del artículo: "El meconio --primer excremento-- empieza a formarse entre las semanas 12 y 16 del embarazo y almacena la información hasta el momento del nacimiento".
"Si añadimos que su recogida no es invasiva para la madre ni para el bebé, el meconio se revela como una muy buena sustancia orgánica para hacer una valoración esmerada de la exposición fetal a drogas de abuso y para identificar a los neonatos de riesgo que pueden requerir tratamiento o seguimiento", añadió García.
La muestra estudiada fue de 1.209 parejas madre-hijo que fueron atendidas durante el período octubre 2002-febrero 2004. El análisis del meconio dio positividad por consumo de drogas de abuso durante el embarazo en el 10,9 por ciento del total de la población estudiada, siendo en un 5,3 por ciento positivas por cannabis, un 4,7 por ciento positivas por heroína y un 2,6 por ciento en cocaína, mientras que el 1,5 por ciento fue positivo por consumo de diferentes drogas a la vez.
El hecho de que el estudio contrastase el análisis del meconio con la entrevista materna, confirmó la infradeclaración bien conocida del consumo de tabaco durante el embarazo y la declaración incompleta de consumo de drogas por parte de la mujer embarazada. De hecho, tan solo un 1,3 por ciento declaró haber consumido cannabis, un 0,3 por ciento heroína y un 1,2 por ciento cocaína.
El nivel de exposición de los neonatos a drogas se asoció con talla y peso al nacer significativamente más bajos conjuntamente con una relación cerebro-cuerpo mayor en los neonatos expuestos solo a cocaína o a más de una droga simultáneamente. El estudio también demuestra un número de abortos previos mayor en las madres consumidoras.
Los resultados revelan también una fuerte asociación entre el consumo de tabaco y el consumo de cocaína o el policonsumo de drogas. Del análisis sociodemográfico realizado se desprende que el abuso de drogas durante el embarazo no se asocia a una determinada etnia ni clase laboral en la población estudiada.
Este estudio ha permitido demostrar la existencia de un consumo oculto y significativo de drogas durante el embarazo, con la consecuente repercusión en el correcto neurodesarrollo de los fetos que han sido expuestos y ha permitido obtener información sobre la prevalencia real del consumo de drogas.

jueves, 11 de septiembre de 2008

Día Mundial del Síndrome Alcohólico Fetal


El trastorno del espectro alcohólico fetal es una de las causas más frecuentes de retraso mental de los niños, y afecta a 1% de la población europea.
Fuente: JANO.es


Nueve son los meses que dura un embarazo. Por ello, el día 9 del 9 se celebra en el Parlamento Europeo el Día Mundial del Síndrome Alcohólico Fetal, una jornada de sensibilización internacional sobre el trastorno del espectro alcohólico fetal.
Según el Dr. Francisco Pascual Pastor, miembro de la Junta Directiva de Socidrogalcohol y coordinador asesor técnico de Federación de Alcohólicos Rehabilitados, "desde hace muchísimos años se sabe que el consumo de alcohol durante el embarazo produce retraso mental y malformaciones al nacer, pudiendo afectar al 1% de la población de la Europa de los 27 (casi 5 millones de personas), aunque no obstante este síndrome es prevenible en un 100%. El término "trastorno del espectro alcohólico fetal" describe los diferentes síntomas que aparecen de forma individual en aquellos niños cuyas madres han estado consumiendo bebidas alcohólicas durante el embarazo, incluyendo complicaciones físicas, psíquicas, conductuales, alteraciones en el aprendizaje y posibles secuelas a lo largo de la vida".
Para el Dr. Pascual "el trastorno del espectro alcohólico fetal es una alteración del desarrollo devastadora, que afecta a los hijos de madres que abusaron del alcohol durante el embarazo. Aunque es completamente prevenible, a pesar de nuestro creciente conocimiento de los efectos de la exposición al alcohol prenatal, siguen naciendo niños expuestos a dosis elevadas de alcohol. Sus consecuencias afectan al individuo, la familia y la sociedad. Los costes son tremendos, tanto en el plano personal como financiero y es necesario desarrollar y difundir tratamientos eficaces y estrategias de prevención".
Sin embargo, aunque muchas mujeres se abstienen del alcohol durante el embarazo, todavía hay un número importante de gestantes que siguen consumiendo bebidas alcohólicas durante el embarazo, con cifras de entre un 25% en España a un 35-50% en Holanda o incluso más en Reino Unido e Irlanda.
Por este motivo es importante una campaña de sensibilización sobre este hecho. Durante el día de hoy y organizadas por EUROCARE, en el Parlamento Europeo de Bruselas se van a desarrollar una serie de conferencias para actualizar y reflexionar sobre las medidas a tomar para prevenir en la medida de lo posible la aparición de estos síntomas, o lo que es lo mismo, concienciar a las mujeres para que no consuman bebidas alcohólicas si se quedan embarazadas.
Para el Dr. Pascual "los últimos estudios revelan que la gravedad de los síntomas, es mayor que los avances de los investigadores en recuperar estas alteraciones. Y es que la afectación, sobre todo neurológica, que produce el alcohol en el cerebro fetal, puede perdurar hasta la edad adulta. La causa es la alteración de los péptidos, las neurotrofinas, la exposición al alcohol durante el período de formación fetal puede ser especialmente destructiva para estas neurotrofinas.
Estos péptidos desempeñan un papel importante en el proceso de aprendizaje y en la memoria, y aunque se sabe que actuaciones como la estimulación precoz o el entrenamiento pueden ser beneficiosas, este beneficio es menos evidente si el daño está producido por el alcohol, por lo que estos nuevos estudios inciden más si cabe en la necesidad de abstenerse de bebidas alcohólicas durante el embarazo".
No se sabe que dosis de etanol puede ser lesiva, ni si existe una dosis lesiva de necesidad, pues cada mujer responde de forma individual, lo que sí se sabe es que la causa es el efecto directo del alcohol sobre el feto, por lo que no se precisa que la mujer sea alcohólica para que el niño sufra un síndrome alcohólico fetal, sólo que la medre beba durante el embarazo. Por ese motivo el consejo obstétrico es el de "consumo cero" durante el período de gestación.
El embrión o feto alcanza la misma tasa de alcoholemia (gramos de alcohol por litro de sangre) que la madre, ya que el etanol pasa sin dificultad la barrera placentaria. "Sabemos, además –añade el citado experto-, que no se producen alteraciones genéticas y que no es una patología hereditaria. La forma de actuar es la siguiente: el etanol, disminuye la cantidad de glucosa, importante para la alimentación fetal, además produce una alteración en las cadenas de aminoácidos, estos aminoácidos configuran las proteínas y las proteínas a su vez forman los tejidos, dependiendo del momento de gestación se afectarán distintas cadenas proteicas por lo que originarán malformaciones en los tejidos y en los órganos que se están formando en ese momento".
El acetaldehído, como principal metabolito del alcohol y las alteraciones enzimáticas provocadas tanto por esta sustancia como por el etanol, acabará de propiciar la aparición de estas alteraciones.
Por ejemplo si el consumo se produce durante las 10 primeras semanas se producen malformaciones:
Cardíacas (10-20%): C.I.A., C.I.V., tetralogía Fallot, canal atrioventricular.
Renales (5-10%): aplasia, ectopia e hidronefrosis.
Genitourinarias: hipospadias, criptorquidia o vagina doble.
Esqueléticas: falanges ausentes, sinóstosis, pectus excavatum, escoliosis.
De piel y faneras: hirsutismo, angiomas tuberosos o fosita sacra.
Alteraciones del sistema nervioso, oculares y de la boca.
Tumores embrionarios: hepatoblastoma y neuroblastoma.
Si es durante el tercer trimestre: disminución peso y talla. Y si se produce entre la semana 12 y 18 pueden aparecer alteraciones del Sistema Nervioso Central.
La clínica se completa con un dismorfismo craneofacial característico y consistente en microcefalia, lesiones cerebrales, hirsutismo frontal, ptosis, estrabismo, miopía, epicantus, oblicuidad antimongoloide, nariz aplastada, silla de montar e hipoplasia mandibular, paladar alto, boca grande y labios finos; además de un desarrollo psicomotor deficiente o límite (borderline), inquietud, hiperexcitabilidad e insomnio. El coeficiente intelectual se sitúa en torno a 50–80, se evidencia una disminución APGAR en el momento del nacimiento, un déficit en el crecimiento tanto intrauterino como posnatal con bajo peso y talla.
También se ha podido evidenciar que, a mayor tiempo y cantidad de ingesta de alcohol por parte de la madre, la clínica será más abundante y las alteraciones más graves y menos reversibles. Aunque no es necesario que la madre sufra un trastorno por dependencia al alcohol, la clínica será más evidente en madres alcohólicas de larga evolución e incluso se incrementará el número de abortos espontáneos y de mortinatos.

jueves, 14 de agosto de 2008

Tabaquismo prenatal y depresión


Los hijos de mujeres que fumaban durante la gestación presentan más riesgo de internalizar alteraciones como la ansiedad, la depresión o la introversión.
Fuente: JANO.es


Las mujeres que fuman durante el embarazo aumentarían el riesgo de que su hijo internalice alteraciones como la ansiedad, la depresión o la introversión, informó un equipo de investigadores de la Universidad de Amsterdam (Países Bajos), en el “Journal of the American Academy of Child and Adolescent Psychiatry”.


Estudios previos han relacionado el tabaquismo prenatal con ciertas conductas externas, como la agresión, la hiperactividad y la delincuencia, que comenzarían en la niñez y continuarían hasta la edad adulta, explicó el equipo del Dr. Pol A.C. van Lier. Ahora, los autores sugieren sumar a la lista las conductas internalizadas.
El equipo evaluó las respuestas parentales a la versión holandesa del test llamado Child Behavior Checklist, que completaron los padres de 396 niños (201 varones), cuando sus hijos tenían entre 10, 11 y 18 años.
Alrededor del 7% de las madres dijo que había fumado 10 o más cigarrillos diarios durante el embarazo. Los 28 hijos de esas mujeres integraron el grupo expuesto al tabaco durante la gestación.
A diferencia de los niños que no habían estado expuestos al humo del cigarrillo durante el embarazo, el grupo expuesto obtuvo calificaciones más altas de internalización de conductas en todas las edades de evaluación. El grupo logró también calificaciones mayores para las conductas externas en todas esas edades.


Estos resultados se mantuvieron tras considerar factores potencialmente relacionados con el desarrollo de esas conductas, como otros problemas sociales o de atención, la salud mental materna y las características demográficas familiares.
El estudio sugiere que "los niños expuestos prenatalmente al humo de cigarrillo tendrían una elevada internalización y externalización de ciertos problemas desde la infancia y hasta el final de la adolescencia", según concluyó el equipo.
"Los resultados sugieren que los médicos deberían tener eso en cuenta cuando trabajan con hijos de mujeres que fumaron durante el embarazo", agregaron los autores.
Si bien el consumo prenatal de cigarrillos afecta de manera directa a los bebés o es un indicador de vulnerabilidad genética, esos niños siguen viviendo en riesgo de desarrollar ambos tipos de psicopatología.
Journal of the American Academy of Child and Adolescent Psychiatry 2008;47:779-787

jueves, 24 de abril de 2008

Hijos de consumidoras de drogas tienen cerebro más pequeño


Un reciente estudio reveló que el consumo materno de drogas durante el embarazo puede reducir el desarrollo cerebral del feto. Los efectos serían peor entre los hijos de las que combinaban varias sustancias.


Según confirmó un estudio publicado en la revista Pediatrics, en un grupo de 35 niños de 10 a 14 años, los hijos de mujeres consumidoras de cocaína, alcohol, tabaco o marihuana durante el embarazo solían tener una circunferencia de cabeza más pequeña que el resto de los chicos que no habían estado expuestos a esas sustancias durante la gestación.
Las diferencias observadas con el uso de una sola droga no eran estadísticamente significativas, lo que sí ocurrió cuando un niño había estado expuesto a dos o más drogas.
Mientras que los resultados sugieren que una sola droga no tiene un efecto "devastador" sobre el cerebro del feto, el autor principal del estudio, el doctor Michael J. Rivkin del Hospital de Niños y la Escuela de Medicina de Harvard, dijo a Reuters Health que la combinación de drogas quizás lo tenga.
El equipo dirigido por Rivkin utilizó la resonancia magnética para medir el volumen de distintos tipos de tejido cerebral de los participantes, además de la circunferencia de la cabeza.
La exposición a cada droga estaba relacionada con una disminución del tamaño de la cabeza, de la cantidad de materia gris (la porción que contiene los cuerpos de las neuronas) y del volumen total del cerebro.
Si bien la exposición a una sola droga no provocó un efecto estadísticamente significativo, la combinación de dos o más sustancias adictivas causó una reducción significativa de las tres medidas del tamaño cerebral.
Y la diferencia aumentó con el nivel de exposición: los niños que habían estado expuestos a cuatro o más drogas tenían cabezas y cerebros más pequeños, además de menor cantidad de materia gris.
"Aunque no se pueden sacar conclusiones firmes sobre los efectos individuales de la exposición prenatal a la cocaína, el alcohol o los cigarrillos sobre el tamaño del cerebro infantil a partir de una cohorte tan pequeña, se puede afirmar que estos datos coinciden con un efecto posible y duradero de la exposición a cada una de esas drogas y plantean si la exposición a la combinación de estas cuatro sustancias durante la gestación tendría un efecto duradero sobre la estructura cerebral infantil", concluyó el equipo.
Según estos resultados, dijo Rivkin, los profesionales que aconsejan a las mujeres que están embarazadas o quieren estarlo deberían informarles no sólo sobre los riesgos de consumir una sola droga, sino también que la combinación de drogas es aún más peligrosa.