En los casos más extremos los chicos han tenido que ser
rescatados por la policía de la habitación, llevan años sin comer con la
familia o han perdido el control de esfínteres por estar delante de la
pantalla. En los últimos dos años se está viendo un comportamiento
similar con las redes sociales.
Lorena Ferro | Fuente original: La Vanguardia | 14/04/2014

El
uso abusivo de las
nuevas tecnologías por parte de la población
adolescente se está traduciendo en un aumento de las
consultas por adicciones en los hospitales catalanes que de manera muy destacada reciben a jóvenes, en su mayoría chicos, enganchados a los
videojuegos multijugador on line. Así, en cinco años se han llegado a triplicar las consultas por este tema.
El aislamiento en la habitación durante
largas horas encadenando partidas de diferentes partes del mundo lleva a
estos jóvenes a una desconexión total del entorno llegando, en los
casos más extremos, a obligar a intervenir a la policía para conseguir
que el joven salga de su encierro. Algunos afectados reconocen que hace
años que no comen con la familia e incluso ha habido casos de jóvenes
que se han hecho sus necesidades encima ante la imposibilidad de
desengancharse de la pantalla. La mayoría de expertos consultados
puntualizan que los casos más extremos suelen tener asociadas otras
patologías y aseguran que se trata de un problema que va en aumento y al
que se le están sumando en los últimos dos años la adicción a las redes
sociales.
“Entre el 20 y el 25 % de las demandas de tratamiento son por adicción a nuevas tecnologías”, explica a LaVanguardia.com el coordinador de la Unidad de conductas adictivas del adolescente del Hospital Sant Joan de Déu de
Barcelona, Joan Matalí. Este departamento, explica el facultativo, se
creó en el año 2007 con la finalidad principal de atender a los chicos
de toda Catalunya que tenían problemas con sustancias,
especialmente cannabis, pero se dejó la puerta abierta a atender otras
adicciones. Y desde 2008-2009 empezaron a registrar un aumento
considerable de visitas por adicción a las nuevas tecnologías “todas
ellas vinculadas a los videojuegos on line”, especifica Matalí.
También el Hospital de Bellvitge y el Clínic reciben principalmente demandas de tratamientos por adicción a los videojuegos por internet.
Susana Jiménez, psicóloga clínica y responsable de la unidad de juego
patológico y otras adicciones comportamentales del Hospital de
Bellvitge, señala que si bien en 2005 apenas un 1% de las consultas se
referían a la adicción a nuevas tecnologías, en 2013 la cifra ya superó
el 17% y que en los últimos cinco años han triplicado el número de consultas;
en la gran mayoría de casos las visitas también están relacionadas con
los videojuegos on line. En este sentido, Jiménez explica que el uso
problemático está entre el 15% y el 40% de la población y la adicción entre el 1,5% y el 8%.
El riesgo con los videojuegos on line es
que tienen un “potencial adictivo” porque existe la posibilidad de
jugar en casa, con un acceso fácil las 24 horas del día, explica la
responsable de Bellvitge. Y se trata de un problema que ya está
generando alarma social en países asiáticos, grandes consumidores de
estos productos, explican desde el Clínic y Bellvitge. Por eso, allí ya
se está empezando a desarrollar la idea de que estos juegos tienen
características adictivas y por ello se está empezando a abordar como un
problema de salud pública. En este sentido, ya existe la categoría de
trastorno por juego vinculado a internet (Internet Gaming Disorder).
Perfil con trastornos asociados
Los
facultativos señalan que normalmente los afectados son jóvenes de entre
14 y 18 años –la media de casos atendidos ronda los 15- con problemas
asociados como trastornos de conducta, de personalidad o depresión. Y
cada vez empiezan más jóvenes. Los estudios apuntan, explica Jiménez,
que entre los 9 y los 14 años hay un uso importante de videojuegos y que
hacia los 14-15 años es cuando se dan los cuadros más severos. “En la
mayoría de casos, especialmente los más graves, subyace alguna
dificultad emocional”, explica Javier Goti, doctor de la Unidad de
conductas adictivas en adolescentes del servicio de psiquiatría y
psicología infantil y juvenil del Hospital Clínic de Barcelona, que
recalca que la adicción a los videojuegos es una entidad patológica que
antes no existía. La baja autoestima también parece ser un factor de
riesgo aunque también se están estudiando “aspectos biológicos”, explica
Jiménez.
Sesiones de 20 horas
Se
trata de jóvenes que pueden pasar cuatro y cinco horas diarias
conectados a la red y que pueden llegar a hacer “sesiones de 20 horas
seguidas sin levantarse de la silla”, relata Jiménez. Algunos, prosigue
la psicóloga, cuando llegan a la consulta reconocen que llevan años sin
comer con la familia o que han llegado a “perder el control de los
esfínteres” ante la imposibilidad de despegarse de la pantalla. “Y los
hay que descuidan su higiene personal”, explica Goti. En otros casos
extremos incluso se ha tenido que precisar de la ayuda de los Mossos
d’Esquadra para sacar a los jóvenes de la habitación y trasladarlos en
ambulancia al hospital, detalla el coordinador de Sant Joan de Déu.
Para Josep Matalí hay que distinguir
entre los jóvenes que él denomina “rebeldes” de los “recluidos”. Los
primeros juegan mayoritariamente por las tardes, han empezado a bajar
las notas e iniciado un conflicto familiar pero tienen un grupo de
amigos y su “motivación está vinculada al ocio”. Los recluidos, en
cambio, acostumbran a ser chicos más mayores que suelen tener trastornos
mentales más graves y problemas de relación. Y a pesar de las
similitudes, el responsable de Sant Joan de Déu asegura que el único
parecido con los hikikomori, los jóvenes
japoneses que viven encerrados en su habitación, es la reclusión ya que
en el caso nipón la familia “consiente” la situación porque les da
vergüenza que su hijo no haya triunfado y aquí las familias “vienen a la
consulta desesperadas”.
Abstinencia y problemas añadidos
Toda
esta situación se traduce en afectaciones a todos los niveles:
emocional, conductual, familiar e incluso física. Y tienen el sueño
alterado porque enlazan partidas con varios continentes. Así, explica
Jiménez, muestran los síntomas de cualquier adicción comportamental como
la ludopatía o las sustancias: alteraciones del humor, irritabilidad,
ansiedad o alteración emocional, especialmente cuando no pueden estar
conectados. A ello se suma, explican todos los consultados, alteraciones
en la vida cotidiana porque el adolescente se empieza a aislar de
familia, amigos y cualquier actividad lúdica que no pase por la red. Por
ello, en muchos casos la adicción lleva asociada fracaso académico.
Y uno de los grandes handicaps, que
además puede ser crucial a la hora de afrontar con mayor éxito la
curación, es que los jóvenes no toman conciencia de que tienen un
problema, explica Jiménez. El tratamiento, normalmente de tipo cognitivo
conductual, suele alargarse unos dos años, especialmente si el paciente
tiene patologías añadidas que también deben ser tratadas, y se suele
firmar un contrato terapéutico en el que todas las partes se comprometen
a asumir obligaciones. En el caso del afectado, el compromiso puede
empezar únicamente por reducir las horas de conexión porque, explica
Jiménez, prohibir que se conecte no sirve de nada y solo genera más
conflictos.
¿Qué se puede hacer?
“La
familia es un elemento de solución o de ayuda a la solución”, explica
Josep Matalí. Instalar el ordenador en un espacio comunitario que no
permita el aislamiento ni la desconexión es uno de los consejos que dan
los especialistas para intentar minimizar las consecuencias del enganche
a internet. “El mejor consejo es educar en el uso responsable”, señala
el doctor Goti. Además, también es conveniente pactar cuánto tiempo y de
qué manera se puede usar la red para fines lúdicos, detalla Jiménez,
que también señala la importancia de averiguar qué videojuegos están
usando los jóvenes, negociar el tiempo de uso y hacerles entender que
“no es una actividad que deba hacerse de forma aislada”.
Cada vez más consultas por adicción a las redes sociales
Y
a pesar de que en la actualidad la mayoría de consultas van dirigidas a
la adicción a los videojuegos on line, tanto en Bellvitge como en Sant
Joan de Déu reconocen que desde hace unos dos años están empezando a
detectar un repunte de la adicción a las redes sociales- en el último
Eurobarómetro se indicaba que el 66% de los jóvenes de entre 16 y 24
años las utiliza todos los días-, una problemática que, al contrario que
los videojuegos, va mucho más asociada a las chicas. Así, desde Sant
Joan de Déu señalan que la aplicación que más consultas genera en estos
momentos es el WhatsApp, aunque puntualizan que “no es una problemática
exclusiva de los adolescentes”. Se trata de un problema social mucho más
general que habrá que aprender a gestionar.