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lunes, 30 de marzo de 2015

Assistete: web para que mayores de 18 conozcan su grado de adicción.

El Hospital 12 de Octubre de Madrid (España), junto al Plan Nacional sobre Drogas y con el apoyo de Pfizer, ha lanzado la página web 'Assístete' , una herramienta dirigida a los mayores de 18 años que permitirá conocer el grado de adicción a sustancias tóxicas como el alcohol, tabaco y drogas, así como si está o no en situación de riesgo.http://assistete.es/index.php?nuevo=1
Se trata de la "primera" web que permite a los ciudadanos con problemas leves saber su nivel de riesgo y tratarse para cualquier adicción a sustancias tóxicas, "siempre y cuando su consumo no sea dependiente", ya que no sustituye a la consulta con un especialista.
Para ello, la herramienta incorpora un 'test', basado en el modelo 'Assist' desarrollado y avalado por la Organización Mundial de la Salud (OMS), que incorpora varias preguntas relacionadas con el tipo y frecuencia de sustancia consumida para, posteriormente, realizar un informe de riesgo sobre cada una de ellas.
Así, y en función de los resultados, según ha explicado uno de los técnicos que lo ha desarrollado Juan Antonio López, se ofrece la posibilidad de realizar una intervención breve 'on line' que ayuda a eliminar o reducir el consumo de la sustancia seleccionada. Esta opción, prosigue, consta de tres sesiones guiadas en las que se ofrecen consejos e información para profundizar, entender y solucionar la adicción.

Participación anónima

La participación es anónima, asignando un usuario y contraseña de acceso, lo que también facilita que la intervención se haga cuando el interesado quiera y al ritmo que desee. "Es absolutamente coherente con la Estrategia Nacional sobre Drogas, el Plan de Acción y las recomendaciones sobre la ponencia de estudio de la Comisión mixta Congreso-Senado para el Estudio del Problema de las Drogas que, entre otros aspectos, establece la necesidad de impulsar la investigación, innovación y desarrollo científico sobre las adicciones", ha apostillado Babín.
La web no está dirigida a los menores de 18 años debido a que cuando se produce una adicción en esta etapa se necesita una atención especializada para abordarla y porque, además, que las intervenciones breves, como las que realiza la web, sólo han demostrado su eficacia entre la población adulta.

lunes, 2 de marzo de 2015

Adicciones sin sustancia, nueva línea de trabajo del PND.

El delegado del Gobierno para el Plan Nacional sobre Drogas, Francisco Babín, ha explicado que una de las líneas de trabajo de su departamento es la catalogación de adicciones sin sustancias, entre ellas internet, ya que sólo la ludopatía está reconocida en las clasificaciones internacionales.
El delegado ha incluido entre las adicciones sin sustancias "todo tipo de juegos, tanto presencial como 'on line', el uso abusivo de las nuevas tecnologías, las compras compulsivas o la adicción a páginas de temática sexual"
Leer noticia completa:  http://eldia.es/sociedad/2015-02-25/16-Plan-Nacional-Drogas-cataloga-profundiza-internet-adiccion.htm

jueves, 29 de mayo de 2014

La fórmula de la adicción de Candy Crush: imita la estrategia de las tragaperras

La premisa de Candy Crush es ser lo suficientemente básico como para que un niño en edad preescolar pueda usarlo. En las máquinas tragaperras, en las que nunca se puede predecir cuándo se va a ganar, pero se gana con la suficiente frecuencia como para querer volver a jugar una y otra vez.

Fuente original: lainformacion.com | 23/04/2014 


El juego es simple, pero tremendamente adictivo. Consiste en crear filas o columnas con tres caramelos del mismo color, tiene un valor estimado de 7.100 millones de dólares y es jugado por 93 millones de personas cada día, según revela 'The Guardian'.

Pero, ¿qué es lo que tiene este juego que lo hace tan adictivo? En primer lugar, es muy fácil de jugar. La premisa de Candy Crush es ser lo suficientemente básico como para que un niño en edad preescolar pueda usarlo. Inicialmente, el juego permite ganar y pasar los niveles con facilidad, proporcionando un fuerte sentido de satisfacción.

Estos logros son percibidos como minirrecompensas en nuestro cerebro, lo que incide en la liberación de la dopamina aprovechando los mismos circuitos neuronales implicados en la adicción. Sin embargo, para que su simpleza no llegue a ser aburrida y la gente no pierda el interés, a medida que se avanza en el juego, va aumentando también su dificultad, con lo que las victorias son intermitentes y cada vez más fuertes las dosis de dopamina liberadas.

La estrategia seguida por Candy Crush es la misma aplicada en las máquinas tragaperras, en las que nunca se puede predecir cuándo se va a ganar, pero se gana con la suficiente frecuencia como para querer volver a jugar una y otra vez.

Steve Sharman, un estudiante de doctorado en Psicología de la Universidad de Cambridge (Reino Unido), que investigó la adicción al juego, explica que la impresión de que controlamos el juego es la clave de su naturaleza adictiva.

Por último, no es casualidad que los elementos con los que se juega en Candy Crush sean caramelos, piezas supuestamente dulces y de colores. Como Sharman señala, los alimentos se utilizan a menudo en los juegos de azar vinculando el placer que provoca comer determinados alimentos con el juego en cuestión.

lunes, 26 de mayo de 2014

Brigitte Kieffer: "La adicción provoca una modificación irreversible del cerebro"

 
La investigadora francesa Brigitte Kieffer es uno de esos científicos que abren la puerta a nuevos territorios. Su descubrimiento de los receptores de los opiáceos inició un camino que está dando sus frutos. En el año 1992 descubrió el gen que codificaba los receptores de los opiáceos y desentrañó los mecanismos por los que calman el dolor y, a la vez, producen dependencia.  Dos décadas después, nos cuenta, las farmacéuticas trabajan en los primeros ensayos clínicos con moléculas que alivian el dolor pero no generan adicción. Hablamos con ella en París, donde recoge el premio L’Oreal-UNESCO 2014 como una las mujeres más destacadas en la ciencia.

¿Los humanos vivimos con la necesidad de hacernos adictos?

Sí, la gente siempre está buscando estar eufórica, es una tendencia natural. Los humanos siempre estamos buscando recompensas, porque es parte de nuestro sistema de supervivencia, basado en la recompensa y el castigo. Es muy básico: si recibes un castigo no lo harás más, si te gusta lo harás otra vez. A los animales les pasa lo mismo, no sé si has visto esos vídeos de monos que se emborrachan… Es natural. Que sea patológico depende de la cultura, los hábitos, la herencia genética... No todo el mundo se convierte en adicto. Yo bebo alcohol pero eso no significa que sea alcohólica. Depende de nuestra personalidad y nuestras vulnerabilidades.

Usted encontró la clave por la que los opiáceos nos calman y crean dependencia.

Sí, nuestros genes codifican las proteínas que responden a los opiáceos, sustancias que se usan como analgésicos para reducir el dolor y que también producen euforia. Hemos aislado esos genes y ahora sabemos qué moléculas están haciendo eso en el cerebro. Estos receptores están en nuestro cerebro para ayudarnos a aprender qué es bueno para nosotros, los comportamientos beneficiosos. Anulan el dolor y regulan nuestro humor y cómo nos sentimos.

¿Qué diferencia hay entre el efecto de los opiáceos y el de las moléculas que segrega nuestro cerebro de forma natural?

Esas moléculas naturales son segregadas por nuestras neuronas bajo ciertas circunstancias. Si tienes un fuerte dolor, tus neuronas segregarán endorfinas para reducirla. Si estás interaccionando socialmente y te lo pasas bien es porque se activa el sistema. Lo que hacen las drogas es secuestrar artificialmente el sistema. Es una de las razones por las que tomamos alcohol. Eso no significa que te conviertas en adicto, pero si consumes demasiado tu cerebro empezará a adaptarse y a tener disfunciones y cuando no tienes las drogas sientes la necesidad y entras en un círculo vicioso. Tomas la droga y entonces te sientes bien, y al final acabas consumiendo para no sentirte mal y eso es lo que entendemos por adicción.

Se suele decir que algunos estímulos, como la música, o las redes sociales, provocan adicción de la misma manera que las drogas. ¿Es correcto? 

Es una buena comparación y los neurobiólogos están tratando de averiguar si el mecanismo es el mismo. Parece claro que repetir cosas que te hacen sentir eufórico pueden generar adicción, como el juego, o los adictos al sexo o la comida. Básicamente lo que haces es que sobreactivas los sistemas y los rompes. Es un proceso muy similar, lo que pasa es que más difícil de estudiar porque no se puede estudiar en animales. Una de las cosas que hemos visto es que nunca puedes curar a alguien de su adicción. Se produce una modificación irreversible del cerebro y es muy difícil sacar a la gente de ahí. Es algo que debemos explicar a los jóvenes.

Tener una enfermedad del cerebro ¿será algún día como romperse un hueso?

Con la diferencia de que el cerebro no lo entendemos y el hueso sí. El hueso lo podemos reparar pero el cerebro aún no sabemos cómo hacerlo. La neurociencia es el desafío para las próximas tres décadas. Ahora hay un convencimiento público de que el cerebro es el siguiente paso, igual que hace unos años era el genoma. El próximo desafío es comprender la conectividad del cerebro y qué no funciona bien.

¿Cómo se hizo usted científica?

Era curiosa y se me daba bien la ciencia. Cuando estaba en la universidad descubrí lo que era el código genético y cuando lo vi me pareció fascinante. Yo era química y me encantaba ver esas moléculas interaccionar unas con otras, así que cuando empecé el doctorado me centré en el cerebro porque me parecía lo más misterioso. Y me gusta ir hacia lo que no está descubierto. Hay que mantener el entusiasmo. Si quieres ser científico necesitas tener sueños, da igual que sean inalcanzables y debes ser extremadamente insistente. Tener un sueño y trabajar duro.

¿Ha cumplido alguno de sus sueños?

Sí, cuando descubrí el gen de los receptores de los opiáceos. Es el momento que sueña todo científico, cuando haces un gran descubrimiento. La sensación dura 30 segundos y sabes que nunca volverá a ser igual otra vez. No me lo podía creer, así que repetí el experimento una y otra vez y funcionaba todas las veces. No sucede en un instante, te pasas dos semanas y el sueño se va haciendo realidad.

¿Cómo encontraron el gen?

Los receptores de los opiáceos se conocían como un concepto pero nadie sabía cuáles eran. La única manera para encontrarlos era aislar el gen, algo que resultaba muy difícil. Yo seguí una estrategia que nos condujo hasta él que consistía básicamente en coger una célula que sabes que tiene esos receptores, quitarle todo lo que sabes que los expresa y ponerlo en una célula que no los expresa. Y así intentabas encontrar aquellas células que ahora eran capaces de expresarlo e identificar el gen en su genoma. Una vez que lo conoces, puedes hacer lo que quieras.

Y después probar qué pasaba con los receptores en ratones.

Sí, piensa que tienes 30.000 genes en el genoma y codifican casi 100.000 proteínas. Una vez que teníamos el gen, trabajas con células madre embrionarias y entonces obtienes un animal que es normal pero le falta ese gen y compruebas qué le pasa. Tienes que observar su comportamiento y comprender qué significa. Y puedes probar medicamentos, morfina y ver qué pasa cuando el receptor no está ahí. Y así puedes identificar qué molécula es la responsable de los efectos de la morfina.

¿Qué ha cambiado desde que ustedes descubrieron el gen?

Sigue sin haber un medicamento mejor contra el dolor que la morfina y nadie ha encontrado una morfina que no provoque adicción porque el mismo receptor está haciendo las dos cosas, que es lo que hemos demostrado. Puedes desarrollar drogas que activen el receptor de una manera diferente, están intentando encontrar una manera de discriminar los efectos sobre el dolor y sobre la euforia. Esta investigación está en camino y ya hay en los ensayos clínicos moléculas diseñadas de esta forma. Disminuyen el dolor y no producen euforia. También hemos descubierto receptores relacionados que tienen propiedades muy interesantes, y una de ellas es antidepresiva. Hay moléculas para tratar depresión y esto viene del descubrimiento del gen.

¿Y lo próximo?

Quiero seguir investigando sobre los otros más de 90 receptores en el cerebro de los que no tenemos ninguna pista sobre lo que hacen. No sabemos cómo funcionan ni qué hacen. Hay poca financiación para estas investigaciones tan arriesgadas, para conseguir dinero debes tener una hipótesis, probar qué vas a hacer y adelantar incluso qué vas a encontrar. Es muy importante concienciar a la sociedad de que tenemos que buscar cosas sin más, sin saber qué vamos a descubrir, porque así se hacen los grandes avances.

viernes, 17 de enero de 2014

"Enciclopedia de Adicciones" para iPhone y iPad.

La app "Enciclopedia de Adicciones" ha sido desarrollada por el Instituto para el Estudio de las Adicciones (IEA) con la financiación de la Delegación del Gobierno para el Plan Nacional sobre Drogas (Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad).

Se trata de una enciclopedia con información y contenidos relacionados con las adicciones. Preparada como un material educativo destinado a ofrecer formación para jóvenes, progenitores, profesorado, etc.. Además de información sobre las sustancias, comportamientos adictivos, riesgos y daños derivados de su consumo, historia, legislación,... se incluye también información sobre ludopatía, internet y redes sociales, televisión y videojuegos.

martes, 15 de junio de 2010

Descubren la clave de la adicción a las drogas


Un estudio con caracoles ayuda a comprender los efectos de sustancias psicoestimulantes en el cerebro y en la creación de la adicción.

Fuente: JANO.es

Investigadores de la Washington State University, en Estados Unidos, han concluido un inusual estudio con caracoles que les ha servido para descubrir los graves efectos que provoca en el cerebro el consumo de metanfetamina, un hallazgo que puede ser clave para comprender la adicción que generan muchas drogas, según los resultados publicados en el Journal of Experimental Biology.

"La metanfetamina seduce a sus víctimas aumentando la autoestima y el placer sexual e induciendo un estado de euforia". Así es como la doctora Barbara Sorg, autora del estudio, describe los efectos de este psicoestimulante, considerado como una de las sustancias más adictivas que se conocen.

Además, su consumo produce unos recuerdos no olvidables fácilmente, lo que hace que sea "muy difícil" cesar su consumo y, de hecho, muchos drogodependientes acaban recayendo incluso después de un tratamiento de desintoxicación. "Es como un proceso de aprendizaje en el que se está aprendiendo la adicción a la droga sin ser consciente de ello", explica esta experta.

Con el fin de comprender esta adicción, Sorg y su equipo utilizaron caracoles de la clase Lynmaea sgtagnalis para su investigación, dado que presentan un sistema nervioso central relativamente simple, con neuronas fácilmente identificables, que permiten analizar mejor los efectos de la droga en una célula cerebral por separado.

De este modo, en el primer paso para tratar de entender esta adicción que generan, analizaron los efectos de la metanfetamina en los caracoles, comparando la conducta de un grupo de moluscos drogados y no drogados en un sencillo ejercicio de respiración.

Aunque este tipo de caracoles viven en agua estancada y suelen respirar a través de la piel, "cuando disminuyen los niveles de oxígeno en el agua, los caracoles salen a la superficie y abren un tubo de respiración". Por ello, los investigadores entrenaron a los caracoles para que no salieran a la superficie picando su tubo de respiración con una pequeña vara y, gracias a este método de ensayo y error, los animales aprendieron a no salir y "formar un recuerdo", afirma Sorg en declaraciones a la BBC.

Sin embargo, los científicos descubrieron que si los caracoles consumían pequeñas cantidades de metanfetamina antes de esta tarea de respiración, quedaban "preparados" para formar un recuerdo más persistente de la misma, mientras que los no drogados generalmente se olvidaban tras 24 horas de su entrenamiento. "A pesar de que la droga ya no estaba en su sistema, algo había sucedido en sus células que los hacía mejorar su aprendizaje", explica la doctora Sorg.

Cambios celulares

Tras este primer hallazgo, los investigadores pretenden estudiar los cambios que se producen en sus células, sobre todo cuando, en estudios previos, ya lograron identificar una neurona de estos animales que es crucial para que aprendan y recuerden cómo regular su respiración.

Esta célula libera un compuesto químico, la dopamina, que en los mamíferos está relacionada con los circuitos cerebrales vinculados a la adicción. "Por eso, pensamos que este caracol sería un buen ejemplo de estudio", reconoce Sorg. "Ahora queremos investigar esa neurona y ver qué cambia en ella. Estudios previos encontraron cambios en el AND celular causados por la droga", agrega.

Su trabajo, como reconoce la investigadora, podría ser muy importante para futuros tratamientos basados en la memoria para combatir la adicción a drogas u otros trastornos, como el estrés postraumático. A su juicio, el objetivo podría ser atacar recuerdos específicos o memorias patológicas para que el paciente pueda olvidarlos o disminuirlos.

"Si sabemos cómo se forman estos recuerdos y cómo se pueden olvidar, y si podemos entender cómo es el proceso que promueve el olvido en una célula individual, podríamos lograr trasladar esos hallazgos a animales superiores, incluidos los seres humanos", concluye Sorg.

martes, 7 de julio de 2009

Un respeto para la generación "web"


Los adolescentes viven sin traumas enganchados a las nuevas tecnologías. Los que no logran controlarlo suelen padecer otras adicciones.
Fuente: elpais.com Autor: Cristina Castro Carbón


martes, 17 de marzo de 2009

La proliferación de apuestas por internet crea adictos al juego cada vez más jóvenes


«La detección precoz del problema multiplica el éxito de la terapia», dicen desde la asociación Ekintza Dasalud. Las compras compulsivas y las inversiones sin control en Bolsa se suman a las adicciones "tradicionales".
Fuente: diariovasco.com
La imagen del jugador empedernido asociada a un hombre de mediana edad enganchado a la máquina tragaperras junto a la barra de un bar está rejuveneciendo a otra en la que un chaval de unos veinte años se funde la tarjeta de crédito en las casas de apuestas que proliferan en internet. La adicción al juego se viste de mil trajes, pero en los dos últimos años las asociaciones de ayuda en Gipuzkoa han abierto sus puertas a usuarios cada vez más jóvenes.
Un dato que puede interpretarse con dos ópticas distintas: preocupa el nuevo perfil del jugador, lo que demuestra que los problemas empiezan a edades cada vez más tempranas y, al mismo tiempo, se demuestra «un cambio de conducta», ya que las personas se deciden cada vez antes a pedir ayuda, lo que multiplica el éxito de la terapia, según explica Beatriz Alonso, psicóloga de Ekintza Dasalud, la principal asociación de ayuda a ludópatas en Gipuzkoa con sede en Errenteria. Es en la detección precoz donde los grupos de ayuda centran sus objetivos para evitar encontrarse con largos historiales de dependencias, que suelen acarrear consecuencias alarmantes (otras adicciones, familias desestructuradas, bancarrotas) y no suelen tener fácil solución.
De las 72 personas que iniciaron el tratamiento el año pasado en Ekintza Dasalud, tres habían nacido en la década de los 90 -no más de dieciocho años- y otros siete, en los ochenta, cercanos a la treintena. «Lo positivo de todo esto es que los jóvenes que se acercan a la asociación tienen conciencia de que su problema no es sólo un vicio, sino una adicción que necesita tratamiento, como la adicción a las drogas o al alcohol», añade la psicóloga.
Récord de ganancias

Internet, sin embargo, dinamita en la mayoría de ocasiones todos los esfuerzos de los ludópatas para controlar sus impulsos ante la tentación que «está disponible 24 horas al día», denuncian. Los intentos para ilegalizar las casas de apuestas por internet o, simplemente, sacar las máquinas tragaperras de los locales de acceso público han caído en saco roto. Por si fuera poco, el éxito del negocio de las apuestas deja al sector en una posición privilegiada. En tiempos de crisis, la gente apuesta por el azar y juega más, especialmente en internet. Una de las empresas líderes del sector, Bwin, conocida por ser el patrocinador del Real Madrid, batió el año pasado todos los récords con 420 millones de euros, un 19% más que el año anterior.
Que juegue más gente, no obstante, no tiene por qué suponer más casos de ludopatía. «Cuando el jugador elige cuándo y cuánto jugar puede ser una simple afición, un divertimento. El problema es cuando desaparece ese control, cuando es la máquina la que pone los límites y no el jugador. Entonces estás enganchado», aclara Alonso. El problema añadido en las casas de apuestas de internet es que el control sobre los usuarios no siempre está garantizado. «Un adolescente puede saltarse la normativa de forma muy fácil. Le basta con coger la tarjeta de crédito de sus padres. Y eso no se debería permitir».
La ludopatía empieza también a tener un rostro femenino. La adicción de las mujeres al juego ha sido hasta la fecha un tema tabú, seguramente porque la mayoría se mostraba «reacia a pedir ayuda». Las frecuentes campañas de concienciación han conseguido mitigar el miedo de las féminas a reconocer un problema que se asociaba, erróneamente, al mundo masculino. «Por cada diez personas que acuden a tratamiento, una es mujer, pero la proporción de mujeres que juegan es mayor», indica Alonso. También asoman nuevas adicciones. Por ejemplo, las compras compulsivas, «tanto en mujeres como en hombres», apunta la psicóloga de Ekintza Dasalud. Y en este último año los jugadores han buscado «emociones fuertes» en el mercado bursátil. «Son personas impulsivas, con conocimientos de internet, que tienen una reacción incontrolable con las primeras pérdidas. Intentan recuperar el dinero con inversiones a lo loco y pueden acabar realmente enganchados».

martes, 1 de julio de 2008

El lado oscuro de los videojuegos


Hay quienes dicen que tan sólo es un pasatiempo, y por el otro, algunos investigadores afirman que jugar de manera indiscriminada puede generar adicción


Es verdad que cuando estás muy clavado con un videojuego, millones de neuronas se coordinan para que puedas tomar decisiones y realizar movimientos en milésimas de segundo; sin embargo, ¿sabías que este entretenimiento también tiene su lado oscuro?


Si tu pasión son los videojuegos, de seguro eres de los que pasan frente a la consola gran cantidad de tiempo; incluso, es posible que no te importe que, con tal de pasar al siguiente nivel, tus manos terminen llenas de ampollas. Al respecto se han dicho infinidad de cosas, de modo que, por un lado, hay quienes dicen que tan sólo es un pasatiempo, y por el otro, algunos investigadores afirman que jugar de manera indiscriminada puede generar adicción.


¿Por qué te enloquecen? Si bien se han convertido en sello de identidad generacional, esta industria está apoyada en poderosa mercadotecnia y publicidad de consumo de la que pocos escapan. “Se trata de programas muy llamativos cuyo diseño y funcionamiento te atrapa y hace que te "piques" y no quieras dejarlo. Además, el tipo de personajes y temáticas de guerra, peleas y destrucción en general, te llaman la atención porque tales características permiten que el juego se torne en medio para descargar presiones y te permite evadir lo que ocurre a tu alrededor”, comenta la Dra. Mariana Gutiérrez Lara, catedrática de la Facultad de Psicología de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).


A favor y en contra
Si bien la mayoría de los videojuegos de moda son de tipo violento y fomentan competencia insana (pues muchos de los jugadores terminan peleando entre ellos porque adoptan el papel de los personajes), hay puntos a favor que deben rescatarse:
Te permiten vincularte a las tecnologías interactivas.
Desarrollas habilidades y destrezas que agudizan tus sentidos.
Propician la estimulación sensorial múltiple y audiovisual, en la cual tienes que fijar tu atención y afinar la coordinación entre movimiento y vista (mano-ojo), seleccionar, memorizar y ejecutar una acción integral, mejorar la capacidad en la toma de decisiones y estimular la perseverancia para la consecución de objetivos definidos.
Algunos te permiten mejorar en materias como matemáticas y computación.
Por otra parte, los argumentos que destacan los efectos negativos de los videojuegos son éstos:
Propician falta de atención, fomentan el aislamiento y evasión de la realidad (es decir, no le haces caso a nadie, ¡ni a tu perro con hambre!).



Su uso continuo puede generarte problemas de salud, como dolor de cabeza, irritación de ojos, falta de sueño, dolores musculares y vicios de postura, que están en relación directa con el tiempo empleado en el juego.
En algunos casos los videojuegos provocan problemas serios trastornos de salud, por ejemplo, en chicos con propensión a la epilepsia (problema que ocasiona “cortocircuitos” en el cerebro) se han dado casos en que la exposición prolongada a los mismos detona la aparición de convulsiones (sacudidas involuntarias). Eso sí, cabe aclarar que el problema no sólo se debe a los juegos, sino que intervienen otras causas, principalmente la dinámica familiar.


¿Eres adicto?
Es justo y necesario que te quede claro que es sano disfrutar los videojuegos, siempre y cuando te des tiempo para relacionarte con amigos y familiares, y tengas otro tipo de actividades. Pero, ¡ojo!, si al jugar llegas al grado de obsesionarte hasta terminar un nivel, no tienes control para decir “hasta aquí”, dejas de hacer lo que te gusta en otros ámbitos, te aíslas de los demás y tienes problemas por el tiempo que le dedicas a ello, lamento informarte que te encuentras en un problema porque has perdido el control.



Al respecto, la Dra. Gutiérrez Lara refiere que es fundamental que te des tiempo para llevar a cabo otras actividades: “No los conviertas en parte principal de tu vida, sólo dedícales un rato. Lo recomendable es que juegues de 50 minutos a 1 hora y que dejes pasar el mismo tiempo sin hacerlo, pues ello te da la posibilidad de moverte, socializar y que tu cerebro descanse”.
Respecto a la adicción, comenta la entrevistada, los síntomas son: sentir necesidad compulsiva (sin control) de jugar, aumentar el tiempo dedicado a ello y negarte a salir con amigos, levantarte por la noche o madrugada para continuar tu partida, sentir molestia o enojo si alguien trata de quitarte este espacio, tener pensamientos recurrentes de las estrategias que utilizarás mientras no estás jugando, y síndrome de abstinencia (es decir, mezcla de sensaciones molestas al no estar junto a la consola y con el control en las manos).



Consecuencias y soluciones
“Toma en cuenta que al estar muchas horas jugando, prácticamente no te mueves (aun con la nueva consola en la cual tienes que mover brazos y piernas), lo cual puede ocasionarte problemas musculares y aumento de peso”, advierte la especialista. Y agrega que las alteraciones también se extienden a las manos, sobre todo en los dedos pulgares, que son los que más se utilizan para apretar botones.
“Sin embargo, los conflictos más importantes son a nivel del desarrollo social y emocional, ya que se ve impedida la convivencia y se presenta aislamiento del mundo, con lo que te quitas la oportunidad de conocer gente y convivir con tus iguales. Además, evadirte de la realidad te impide expresar y modular tus emociones e intercambiar experiencias”, acota la Dra. Gutiérrez Lara.



Ahora, si sientes que librarte de la adicción es más difícil que superar cualquier nivel en el que hayas jugado, no te preocupes; toma en cuenta que siempre hay alternativas, pero es preciso que los adultos que te rodean te den oportunidades, creen la red de apoyo social necesaria (es decir, lazos afectivos y de comunicación) y planeen contigo diversas actividades.
“Si la dependencia hacia los videojuegos es muy fuerte, toma en cuenta que una terapia no te caerá nada mal, pues además de ayudarte a detectar alguna cuestión emocional para que la resuelvas en lugar de evadirla, te enseñará a mejorar tus habilidades sociales”, comenta la catedrática de la Facultad de Psicología de la UNAM.



Por último, ten presente que lo mejor para ti es que a cada actividad y persona les dediques cierto tiempo; no permitas que sólo una cuestión te absorba, pero si sucediera, busca ayuda.

jueves, 19 de junio de 2008

Las adicciones tecnológicas tienen tratamiento


A otras generaciones de jóvenes les enganchaba la televisión y a la actual, los móviles e internet aunque parece que de forma más preocupante.



A otras generaciones de jóvenes les enganchaba la televisión y a la actual, los móviles e internet aunque parece que de forma más preocupante. Dos niños de 12 y 13 años de Lérida han tenido que ser sometidos a tratamiento en el Centro de Salud Mental Infantil y Juvenil de la ciudad por adicción al teléfono móvil y al Messenger. Es la primera vez que ocurre esto en el centro, pero no en España. En Proyecto Hombre cada vez son más los pacientes con estas adicciones.


Irritabilidad, ansiedad, pérdida del control, dominio total del pensamiento... Son algunos de los síntomas de una adicción que aún no crea alarma social porque sus enfermos no delinquen, pero que es igualmente preocupante: el abuso de las nuevas tecnologías. En Proyecto Hombre, además de tratar las clásicos problemas de drogadicción, ahora también trabajan para ayudar a chavales que abusan de internet, los videojuegos y el móvil. Los tratados suman ya el 5% en el centro de Burgos.


La mayoría son jóvenes entre 14 y 20 años que acuden acompañados de sus padres. El fracaso escolar, los continuos ataques violentos y aislamiento social provocan que se planteen que algo falla. Llegan a pasar entre 40 y 60 horas a la semana sentados frente al ordenador o las consolas. Según Fernando Pérez del Río, psicólogo de Proyecto Hombre en Burgos y especialista en tratar este tipo de enfermedad, esta adicción tiene ciertas peculiaridades. "El síndrome de abstinencia, aunque existe, es menos potente que con las drogas o el alcohol, y la alarma social es casi inexistente porque estos enfermos no roban, no molestan, no tienen enfermedades venéreas. Esto provoca que a muchas familias les cueste reconocer que tienen un problema."


Muchos pacientes de los que tratan en Proyecto Hombre vienen de consultas con psicólogos que no han servido para mucho. Por eso tratan de mejorar la situación con otro tipo de actividades. "Lo primero que hacemos cuando nos traen a un chaval con esta adicción es tratar de que participe en las actividades al aire libre que organizamos: escalada, senderismo....Luego pasamos a una fase más seria donde analizamos el porqué de la adicción. No olvidemos que éstas son siempre refugio de algún problema mayor", explica.


En muchos de los casos tratados, la adicción a las herramientas digitales viene acompañada del uso de drogas de fin de semana. De hecho, el 60% de los recogidos en Proyecto Hombre combinan la poliadicción. Otra de las características que casi siempre se da en estos pacientes es que sus padres no se ponen de acuerdo en la educación. "Es curioso pero venimos observando que en un 90% de los casos que si la madre dice "A", el padre dice "B". Así que al final el niño se encierra en su habitación y pasa todo su tiempo libre pegado a la consola o el ordenador", asegura Pérez del Río.


Los videojuegos lo que más engancha Para el psicólogo, los videojuegos son lo que más engancha. Hay algunos pacientes que se pasan todo el fin de semana jugando a la videoconsola. En el caso de los adultos, que son a los que más les cuesta reconocer el problema, son los espacios virtuales tipo Second Life los que les causan mayor enganche. "Hasta 60 horas semanales pasan algunos adictos a internet viviendo una vida ficticia en sitios como Second Life, sobre todo en países como Estados Unidos o Japón".
Pérez del Río, que lleva años estudiando el problema, no es partidario de "demonizar" el uso de las nuevas tecnologías, que considera muy positivas siempre que se usen en su justa medida. Y puntualiza que no hay que alarmarse por "mirar el correo electrónico constantemente. Esto "no es síntoma" de estar enfermo.


Las sensaciones que experimentan los adictos a las nuevas tecnologías suelen ser muy parecidas a las de otro tipo de drogas. "Un placer enorme momentáneo que se convierte en un infierno cuando no puedes acceder a ello", explica.


Las autoridades son conscientes de que ésta podría ser la plaga del siglo XXI. Para prevenir estos comportamientos la Comunidad de Madrid ha puesto en marcha "Avanzamos". Un programa de prevención que se aplica en 18.000 niños de quinto y sexto de Primaria y también a sus padres. Con esta medida pretenden educar sobre el uso correcto y positivo de las herramientas digitales.