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lunes, 18 de agosto de 2014

Los jóvenes no se reconocen en los medios de comunicación, según la Fundación de Ayuda contra la Drogadicción

El director técnico de la Fundación de Ayuda contra la Drogadicción y del Centro Reina Sofía, Eusebio Mejías, ha alertado de que los jóvenes piensan que en los medios de comunicación se construye "una imagen falsa" de ellos y, por ello, ha invitado a los informadores a plantearse si la "simplificación" es "evitable" y puede llegar a ser compatible con objetivos inmediatos como la audiencia.

En este sentido, Mejías ha indicado que, según lo que dicen los propios jóvenes españoles, los medios de comunicación no despiertan confianza en ellos, no sólo por el lenguaje que utilizan o el formato en que se dirigen a ellos sino porque "dicen cosas que no reconocen como suyas".

Los jóvenes, según ha precisado, consideran que "se generaliza, se toma la parte por el todo, se hace un tratamiento superficial, se construye una imagen falsa" de cómo son y se hace "una comunicación de acuerdo con esa imagen falsa".

En este sentido, Mejías ha advertido de que aunque los medios no construyen la realidad, sí que influyen en ella al satanizar, generalizar o minimizar los problemas sociales. "Si bien la comunicación no necesariamente tiene que coincidir con la estrategia preventiva, no es neutra de cara a la corrección, la solución, el agravamiento o mejora de los problemas sociales", ha matizado.

Así, ha puesto el ejemplo del alcohol que, según ha dicho, a pesar de haber sido la sustancia que más problemas ha causado desde la Guerra Civil en España, nunca ha suscitado una política frente al alcohol porque nunca ha habido una conciencia social del problema y, por tanto, tampoco ha habido una demanda o presión para que hubiera una política de respuesta.

Mejías ha precisado que la sociedad española atraviesa un momento en que la juventud necesita a los medios de comunicación, instrumentos de reflexión, altavoces y ha apuntado que es "una tragedia" que justo cuando les necesitan tanto, haya una "dificultad de relación" entre medios y jóvenes.

En el límite entre la confianza y la desconfianza


La causa de este "distanciamiento", según ha puntualizado es, por un lado, que la comunicación de los medios tradicionales "no les llega". De hecho, según datos adelantados del último estudio de valores del Centro, en el ranking de jerarquías de confianza institucional los medios se sitúan en el límite entre la confianza y la desconfianza.

La culpa, según ha precisado, es tanto de unos jóvenes que "no han manifestado especial interés por lo colectivo, que tienen falta de hábito de reflexión crítica y tendencia a la facilidad" como de unos medios que "no acaban de encontrar fórmulas para acercarse a los jóvenes" porque, aunque se dirijan de forma distinta ellos, estos van a seguir desconfiando de ellos.

Por ello, Mejías ha invitado a iniciar un cambio que siempre será un proceso y que supondrá distorsionar algunos objetivos inmediatos de audiencia, atractivo, impacto o comerciales y a entender que el acceso a la complejidad, a la no generalización, a la no superficialidad es "un acceso complejo", que precisa de una "reflexión conjunta".

viernes, 20 de enero de 2012

Cuando la adicción es el móvil

Los psicólogos de los colegios comienzan a detectar los primeros problemas con la influencia de los smartphones.


Fuente: lavozdigital.es
Autor: J. A. Cañas

No pasan los diez minutos de conversación sin que el móvil no intervenga en la conversación física. Suena, ha llegado un nuevo SMS o mensaje en cualquiera de las aplicaciones habituales de mensajería (Blackberry Messenger o Whatsapp) y el rostro del joven se ilumina. Si esta pauta va acompañada de otras, como cambios de carácter (más allá de los propios de la adolescencia), una bajada en el rendimiento habitual o problemas de sueño; puede ser algo más que un joven encaprichado de su smartphone. El uso de este tipo de terminales entre los adolescentes está generando una nueva forma de adicción que va más allá de las drogas y demás sustancias.


Así lo explica la psicóloga y orientadora del colegio Argantonio, Inmaculada Naharro Álvarez. En su trato con los jóvenes del centro ya ha llegado a detectar los primeros casos de comienzos de adicción. «La mayor parte de los casos se pueden solucionar hablando con los jóvenes y sus padres», explica Naharro, en referencia a las experiencias vividas en el propio centro. Sin embargo, la orientadora tiene constancia de circunstancias que exigen un tratamiento psicológico.

El problema viene cuando el adolescente emplea más horas de las debidas un aparato enfocado a la socialización, justo cuando está adquiriendo sus habilidades sociales. «Es problemático porque se pierde la comunicación no verbal o se pierde la sensibilidad», explica Naharro. En definitiva, la empatía que se desarrolla en una conversación cara a cara.

Las charlas entre amigos suelen verse sustituidas por fórmulas de mensajería instantánea «que distrae mucho de sus quehaceres diarios». Y es que el problema, cuando la herramienta se convierte en un peligro, va más allá de las aulas. «Los padres deben saber lo que está haciendo su hijo», explica la psicóloga. Solo así se puede evitar que la situación pueda complicarse. «Lo normal es que entre los padres y el entorno de amigos del joven sea suficiente para concienciarlo». Por ello, Naharro aboga por la prevención.

En este sentido, en el Colegio de San Felipe Neri apuestan por la misma línea de trabajo. Precisamente, esta misma semana el centro marianista desarrolla una semana de formación para jóvenes y padres en el uso de las redes sociales. «Es evidente que los avances tecnológicos son el futuro. La cuestión no es apostar por prohibirlas, sino por un uso responsable», explica la orientadora del Colegio Argantonio.

Solo así se evitan, o al menos se alivian, los nuevos conflictos entre jóvenes. «En Argantonio tenemos la suerte de que la conflictividad es muy baja pero sí es cierto que se le da mucha publicidad a cualquier desencuentro que pasa». La consecuencia es que el anonimato de escribirse mensajes «hace que las discusiones sean más fuertes y agresivas y se hacen extensibles a más personas que antes, cuando las cosas quedaban en una riña de dos», sentencia.

miércoles, 3 de marzo de 2010

El 70 por ciento de las jóvenes no saben identificar el maltrato


Madrid, 01 mar. 10, AmecoPress. Las Universidades de Oviedo y Sevilla realizaron un estudio que concluye con el siguiente dato: el 70,7 por ciento de las jóvenes no sabe reconocer el maltrato. Los autores del trabajo no quieren asumirlo como algo definitivo, sino como `un mero indicador de urgencia`, que deja claro que las campañas de prevención no logran su objetivo de informar, a la población a la que van dirigidas, de qué es maltrato.

Este estudio se presenta en el “Congreso Virtual de Psiquiatría. Interpsiquis” titulado “La violencia en la pareja. Una realidad evidente”. Lo firman los profesores de la Universidad de Oviedo Francisco Javier Rodríguez Díaz y Carolina Bringas Molleda, y de la de Sevilla, Javier López-Cepero y Luis Rodríguez Franco. La investigación se realizó entre 709 jóvenes escolarizadas entre tercero de la ESO y segundo de Bachillerato de Asturias, A Coruña, Huelva, Ourense y Sevilla.

Los datos fueron recogidos a través del Cuestionario de Violencia de Novios (Cuvino), que indaga acerca de la percepción general sobre la relación de pareja a través de 62 preguntas. En este caso sólo se seleccionaron 13 de ellas. Se eligieron los más semejantes a los que en el 2006 había formulado el Instituto de la Mujer, para realizar una evaluación paralela.

En la encuesta de hace cuatro años ya se intentó identificar lo que se denomina “maltrato técnico”, que es el que sufre la persona que es víctima de violencia, pero no se reconoce como tal. El estudio revela que, pese a que el observador externo detecte abusos reiterados en la relación de pareja de la víctima, `lo más probable` es que esta última no los sepa identificar.

Para realizar el estudio presentado recientemente, los centros fueron elegidos aleatoriamente a partir del censo de centros educativos de cada provincia participante. En los centros que aceptaron participar, se solicitó un aula de cada uno de los niveles impartidos entre 3º de ESO y 2º de Bachillerato. Los datos fueron recogidos por alguno de los integrantes del equipo de investigación, en horas lectivas y con el profesor presente.

En la encuesta del Cuvino, un 6,5% de las jóvenes respondió afirmativamente a la pregunta ` ¿Te sientes o has sentido maltratada?` mientras que en el cuestionario del Instituto de la Mujer la tasa era del 3,6%. En cambio, un 22,8% de las encuestadas dijo no haber sufrido ninguna de las 13 situaciones que se plantean en el cuestionario. El 77,2% restante respondió afirmativamente al menos a una de las cuestiones, lo que prueba que sufre maltrato. Por eso, se afirma que un 70,7% no era consciente de ser una víctima siéndolo, frente al 9,6% de maltrato técnico detectado por el estudio del 2006.

Cuestionamiento de las campañas de prevención
Los investigadores asumen este resultado como un `indicador de urgencia y no como un juicio definitivo`, básicamente porque creen que harían falta subdivisiones o subgrupos en ese maltrato técnico, para establecer las distintas necesidades de intervención, pero opinan que queda claro que una parte importante de las personas a las que van dirigidas las campañas de prevención del maltrato, `no absorbe el mensaje`.

Por supuesto, los criterios que sustentan la evaluación son discutibles y nos animan a tomar las cifras como un mero indicador de urgencia, y no como un juicio definitivo”, afirman las personas responsables del estudio. “Por un lado, el alto porcentaje encontrado parece indicar que el criterio de inclusión es poco selectivo y por otra parte, la falta de subdivisiones dentro de estas personas que sufren maltrato técnico hace que los resultados no sirvan para diseñar una estrategia adaptada a las distintas situaciones”.

Pero incluso teniendo en cuenta las reservas de los investigadores acerca de la adecuación del instrumento de evaluación replicado, insisten en que “no podemos pasar por alto el hecho de que muchas de las jóvenes encuestadas no identifican su situación como de maltrato a pesar de sufrir conductas abusivas o desconsideradas por parte de sus parejas con alta frecuencia”.

La falta de consciencia de la víctima es un escollo de capital importancia en el acceso a los recursos de protección. Básicamente, la no identificación del problema dificulta que se pongan en marcha mecanismos de solución para el mismo.

Más información: http://www.amecopress.net