viernes 3 de julio de 2009

Adictos de chaqueta y corbata


La mitad de los cocainómanos deja el tratamiento, el 25% tras la primera cita. Faltan protocolos para este tipo de pacientes y medios para implantarlos.
Fuente: elpais.com Autor: Mónica L. Ferrado


España y Holanda son los países europeos con una mayor demanda de tratamientos para dejar la cocaína. Y va en aumento. Sin embargo, la mitad de los adictos acaban abandonándolos antes de acabar. Es más, una cuarta parte ni tan siquiera vuelve tras una primera visita, según datos presentados por la Agencia de Salud Pública de Barcelona en el último congreso de Socidrogalcohol. Aunque los centros especializados han adaptado sus servicios, tradicionalmente orientados a los heroinómanos, el tratamiento de la cocaína continúa siendo complejo. "El problema es que no está claro que estemos dando la mejor respuesta. En opiáceos conocemos bien la perspectiva del paciente, pero en el tratamiento de la cocaína hay incógnitas y necesidades que todavía no conocemos bien", afirma José Pérez de los Cobos, presidente de la Sociedad Española de Toxicomanías.
El perfil del cocainómano que acude a un centro a pedir ayuda es el de un varón entre los 25 y los 34 años. Con estudios secundarios, con trabajo, familia y amigos. Empezó a esnifarla hace entre 8 y 10 años. "El perfil del paciente de heroína estaba relacionado con la marginalidad social. El esnifador de cocaína es una persona con trabajo, profesión, con horarios, tiempo libre, familia y amigos. No es una persona sin trabajo, marginada, que además sufre enfermedades infecciosas", afirma Pérez de los Cobos.
La asistencia de estas personas se inició a mediados de los noventa. Los expertos advierten de que, aunque se ha trabajado para adaptar los servicios, aún no son del todo efectivos. "En los primeros años se produjo una traslación sin más de los programas de heroinómanos a cocainómanos. Se ha tardado años en elaborar protocolos especializados. Cada vez hay más, pero es necesario diseñarlos pensando en sus necesidades", afirma Roberto Secades, investigador del grupo de conductas adictivas del departamento de Psicología de la Universidad de Oviedo.
"Debemos pasar todos por un reciclaje profesional para asumir los problemas que conlleva la cocaína. Estamos acostumbrados a tratar el policonsumo y la heroína. Una vez superada la pandemia de la heroína ha habido un relajamiento", afirma Luciano Poyatos, presidente de la Unión de Asociaciones y Entidades de Atención al Drogodependiente (UNAD). "Necesitamos medios para abordar la cocaína desde una perspectiva más integral y adaptar los tratamientos a cada persona", añade.
Por lo general, al adicto a la cocaína le cuesta reconocer que sus problemas vienen de su dependencia. Los expertos coinciden en que uno de los principales obstáculos es que la cocaína, aún hoy, a diferencia de la heroína, continúa teniendo connotaciones de glamour y éxito. "Una persona tarda entre siete y diez años en solicitar tratamiento. Le cuesta sentirse desplazada, excluida, y pide ayuda cuando la situación es muy extrema", dice Poyatos. Y tampoco hay un fármaco específico para tratar la abstinencia. A diferencia de la heroína, que cuenta con la metadona. La abstinencia produce somnolencia, letargo y sintomatología depresiva. Un estado anímico que no hace más que incrementar el deseo de consumir.

Vivir "a toda pastilla", una elección peligrosa


El éxtasis es la droga sintética más extendida y una de las más difíciles de combatir, ya que forma parte del estilo de vida de muchos jóvenes y hay un gran desconocimiento sobre las consecuencias de consumirla.
Fuente: que.es Autor: Nacho Carretero


El MDMA, un derivado de la anfetamina, más conocido como éxtasis, es una de las drogas (si no la más) más difíciles de combatir.
La razón, como explica Eusebio Megías, director técnico de la Fundación de Ayuda contra la Drogadicción (FAD), es que forma parte de la cultura del ocio de los jóvenes para los que la fiesta es un aspecto fundamental.
"No se trata de cambiar este estilo de vida, sino de hacer entender que tiene un coste".
Tal vez por ello, son muchas las personas que no quieren jugársela, lo que mantiene su consumo estable: en el último mes, un 0,6% de los españoles admite haberlo tomado, aunque la cifra de los que lo han probado alguna vez alcanza casi el medio millón.
LA PREVENCIÓN, EVITAR QUE LAS PASTILLAS GANEN PESO EN SU VIDA
La lucha contra el consumo del éxtasis se enfoca a que el salir de fiesta al máximo (aguantar) no sea una prioridad para un joven.
De esa manera, el consumo no será algo de peso en su vida, sino, en el peor de los casos, sólo una diversión esporádica.
Para que el joven no base su bienestar en salir al máximo, la prevención debe comenzar de niño, generando en él inquietudes y compromisos que llenen su vida de otra manera.
Energy Control es una ONG que se dedica a la prevención de la drogadicción mediante la minimización de riesgos.
Esto es, asesorar e informar a quien lo solicite para que consuma de manera responsable, y analizar la composición de las sustancias que los jóvenes vayan a consumir para advertirles si están adulteradas.
La minimización de riesgos es una forma de prevención asumida por las principales asociaciones de lucha contra la drogadicción.
¿CUÁLES SON SUS EFECTOS?
Los efectos del éxtasis son, sobre todo, anfetamínicos: aumenta la resistencia física, quita el sueño y provoca euforia.
El MDMA puede alterar las percepciones sensoriales. Los movimientos se ven más lentos y los sonidos distorsionados.
El éxtasis tiene fama de aumentar la facilidad para relacionarse. Este efecto no está demostrado y tiene mucho de "mito".
JÓVENES ENTRE 18 Y 24 AÑOS
El consumo de éxtasis (en pastillas y cristal) va asociado a una determinada cultura urbana.
La franja con más prevalencia es la que va de los 18 a los 24 años.
Son chicos y chicas a los que les gusta salir de fiesta y aguantar el máximo número de horas posible.
El éxtasis se asocia a fiestas, festivales de música electrónica o "raves" y es la droga artificial por antonomasia.
Por ello, un segmento muy amplio de jóvenes tiene muy mala imagen de ella.
IRRUMPE EN ESPAÑA EN LOS AÑOS 90
"Es una droga que no tiene que ver con circunstancias personales, sino sociales. No la toman sólo los que tienen problemas, también los que quieren pasarlo bien. Para los jóvenes cuya vida gira en torno a la "fiesta", tiene mucho sentido, pero tiene sus riesgos", concluye Eusebio Megías.

martes 30 de junio de 2009

Los jóvenes piden una asignatura de "ocio" para evitar el consumo de drogas


Los jóvenes reunidos en el marco del congreso "Hablemos de drogas" han reclamado hoy la creación de una asignatura titulada "Educación para el ocio", que enseñe a los jóvenes a disfrutar de un ocio satisfactorio sin recurrir a las drogas.
Fuente: adn.es


Los jóvenes reunidos en el marco del congreso "Hablemos de drogas" han reclamado hoy la creación de una asignatura titulada "Educación para el ocio", que enseñe a los jóvenes a disfrutar de un ocio satisfactorio sin recurrir a las drogas.
Ésta ha sido una de las muchas reivindicaciones que han hecho públicas hoy los representantes de los cuarenta jóvenes procedentes de diferentes comunidades autónomas que se han reunido durante tres días en el congreso organizado en Barcelona por la Fundación de Ayuda contra la Drogadicción, la Obra Social de la Caixa y el ministerio de Sanidad y Política Social.
Los jóvenes han pedido más participación en la gestión de su propio ocio y una de las portavoces, Marta Bombardó, ha criticado que "sean siempre los adultos quienes organicen los conciertos, las sesiones de cine y las actividades destinadas a los jóvenes".
"Tenemos la percepción de que la sociedad nos sobreprotege, como si no supiéramos pensar por nosotros mismos. Nos ofrecen ocio alternativo a las drogas y hacen campañas antidrogas sin contar con nosotros. Quizás, la sociedad no quiere que pensemos", ha añadido Pilar Ruiz, otra de las portavoces de los jóvenes.
En este sentido, Carlos Zapata, también portavoz, se ha referido a las campañas antidroga destinadas a los jóvenes y ha dicho que "tienen que promover la reflexión y la decisión responsable y no basarse en la prohibición y el no irreflexivo"
Asimismo, ha criticado la imagen que ofrecen los medios de comunicación que dibujan a los jóvenes como "consumidores de drogas irresponsables", cuando "somos muchos los que no consumimos drogas y los que estamos pidiendo que nos dejen asumir responsabilidades".
Los jóvenes reunidos en el grupo de trabajo "Los jóvenes por la prevención" han presentado una batería de sugerencias destinadas a los institutos y la universidad.
En los referente a la educación secundaria, los jóvenes han propuesto la creación de una web participativa con información sobre drogas reunida por los propios estudiantes.
En este mismo apartado han pedido "recreos alternativos" que ofrezcan actividades lúdicas para jóvenes durante la media hora de descanso escolar.
Según Marta Bombardó, "también sería muy útil la creación de escuelas de padres, porque en ocasiones están muy mal informados".
En la universidad, los jóvenes han propuesto la creación de una red de "agentes de salud" formada por jóvenes universitarios que colaboren en la prevención del consumo de drogas entre otros jóvenes y que reciban a cambio créditos de libre elección.

El tabaquismo pasivo se ha reducido un 60% en el ámbito laboral pero sólo un 31% en los lugares de ocio, según una encuesta


Los expertos de la SEPAR defienden el uso de vanericlina para tratar la deshabituación tabáquica.
Fuente: europapress.es