lunes, 4 de agosto de 2008

El análisis de cabello permite detectar el consumo de drogas, el tipo de adicción y el estado del paciente

Un estudio español apuesta por este método por considerarlo uno de los más eficaces para la detección de estas sustancias.

El análisis del cabello es uno de los métodos más eficaces para detectar el consumo de drogas e informar sobre el estado y el historial de dependencia de un paciente, según un estudio del Colegio Oficial de Farmacéuticos de Madrid (COFM), la Facultad de Farmacia y el Centro de Espectrometría Atómica de la Facultad de Geológicas de la Universidad Complutense de Madrid publicado en el último número de la revista científica "Schironia".
Además de averiguar si un individuo está o no consumiendo drogas, este test permite distinguir los distintos perfiles de consumidores --esporádico, asiduo, crónico o no consumidor--, ya que detecta el tiempo de permanencia de la droga durante meses o años, frente a las horas de las muestras de sangre o los tres días de la orina.
En los casos de consumo de cocaína, el análisis del cabello ofrece una fiabilidad diagnóstica del cien por cien frente a la información obtenida en las entrevistas personales. Además, permite evaluar, por ejemplo en el caso de mujeres embarazadas, el riesgo de que esta droga se incorpore al feto.

UN TEST SENCILLO Y CON MUCHOS USOS
La toma de esta muestra biológica es más sencilla que métodos como el análisis de sangre, orina o sudor y se utiliza en estudios muy diferentes, como la prevención de malformaciones fetales en niños de madres drogadictas, detección de dopaje en deportistas, diagnóstico de intoxicaciones en niños, medicina forense o antropología.
A pesar de que el análisis del cabello aún no goza de valor legal en España, en países como Italia y Estados Unidos se admite como prueba complementaria en la concesión del canet de conducir.
El cabello no solo nos proporciona una información del consumo de drogas, puede también utilizarse para monitorizar otras sustancias en el organismo, como insecticidas, herbicidas, aditivos de comidas, agentes carcinógenos, tóxicos ambientales y sustancias terapéuticas.